EL ENANO QUE SALE EN MI CHOZA

En Venezuela, en la Barcelona colonial, había una familia que decía que en su casa salía un enano.
Según cotorreó la señora Cristina, quien ha visto muchos betas raros en su choza, varias veces pilló el reflejo de lo que parece ser un enano sonriente; un chichón de piso que parecía buena gente y to’. Pero mientras más empeoraba la cosa, a la doñita de la casa, su pechugo y sus cuatro muchachos, ya no le parecían tan buena gente.
La familia se encaletaba to’ lo que veían, porque a altas horas de la noche, las calles del centro de Barcelona son solitarias, y no eran de contar sus cosas a nadie, ni reconocidos por la camaradería con los vecinos de la cuadra.
Un noche, la vejuca estaba guindando la ropa lavá’, en el alambre del patio, y a cada ratico voletaba pa’ atrás porque sentía que la miraban. La doñis esperaba dentro de sí, que no se tratara de ese demonio que ya en ocasiones la había espanta’o; cuando de repente, sintió “algo” a su lado y no quiso voltear, pero ahí mismito sintió un chillí’o… La vieja -chorre’á- escuchó que le dijeron: “¿Tienes miedo?”, y fue como un murmullo. La seño cotorreó, que en ese momento, sintió un frío por to’ el cuerpo.
Cuando pasó pa’ la cocina, con otro poco ‘e trapero que había descolgado de la cuerda, chocó contra algo que la paró en la mitad del camino hacia el cuarto. Se giró de medio la’o y vio a un hombre muy pequeño vestido como de época colonial, con un sombrero alas anchas y punta chata. El extraño ser la saludó con una mano, y la vieja de la impresión, gritó: “¡La Sangre de Cristo tiene poder!”, y soltó la ropa pa’l piso; porque al verlo, sufrió el miedo más tremendo de toda su vida.
El enano de repente sonrió diabólicamente, mostrando unos colmillos puyú’os, y comenzó a crecer y a crecer, mientras la pobre cristiana, paralizá’ del miedo y con la boca abierta, vio como seguía estirándose hasta que llegó a la altura del techo de la choza. Al ratico, vio al demonio desde su altura que le soltó con voz infernal, mientras se lloriqueaba con voz gruesa: “No digas us nombre que me quemas”. Eso bastó pa’ que la doña se fuera volá’a pa’l cuarto, haciendo cuanto rezo se supiera, y soltándole a su viejo lo que había visto. Si sus hijos y su pechugo dormían ¿Quién era ese ser?, se preguntó Cristina dentó de sí. Ella siente que en ese rancho hay un bicho malo, porque pasan cosas muy feas, pero han tenido que seguir viviendo ahí, porque no tienen pa’ donde irse.

You May Also Like

Más recientes

cierre 2

Intérprete de vtv batea en respuesta al presi maduro

El reconocido periodista Yusnaby Pérez, compartió en su Instagram la respuesta del intérprete del lenguaje de señas del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Luis Farías, al mensaje emitido por ...
Leer Más
CIERRE

Merengues buscarán llenarle el buche al leganés

Luego de pasarle por encima al PSG en la Champions y meterle cinco goles al Betis el fin de semana, por liga, los de Zidane buscarán continuar con el buen ...
Leer Más
cierre

ENGANCHADO POR TUMBE DE NAVE

Pacos de la Policía Municipal Bolivariana de Sotillo (Polisotillo) recuperaron un vehículo que minutos antes había sido robado, capturando al carajo que se lo había choreado. El chivo de la ...
Leer Más
insolito

Quemó su nave pa’ que no se la incautara una grúa municipal

Un tipo de 42 años fue detenido tras quemar su auto pa' evitar que se lo incautara una grúa municipal en Pueblo Esther, al sur de Rosario, informaron fuentes policiales ...
Leer Más