El pasado anda suelto

Emiliano era un doncito bien serio, pero que últimamente estaba empezando a corrérsele un poquitico la teja. Lo cierto es que ya había cumplí’o unos cuantos añacatáles, y al parecer, la demencia senil estaba empezando a hacer de la suyas en su comportamiento normal.

Un día empezó a obsesionarse con que había espíritus en su choza ubicá’a por los la’os de Los Olivos en Barcelona. Decía que el “cachúo” los había envia’o pa’ hacerle sufrir por un beta ocurrido en el pasado, pues, al parecer, no había tenido una vida tan perfecta como pensaban en la cuadra y eso lo estaba comiendo por dentro, hasta el punto de pensar que le tenían una persecución.

Tal era su terror, que ya empezaba a ser una ladilla pa’ su familia. En aquél entonces, los psicólogos y batas blancas no estaban suficientemente desarrolla’os, y se creía más en los curas pa’ este tipo de merequetengues medio raros.

Alfredo, un pastor de por esos lares, pidió ayuda a conocidos de la iglesia, pero mientras esperaba su llegada, se vieron obligados a agarrar a Emiliano de alguna forma, porque ya cotorreaba que los espíritus le estaban pidiendo que matara a sus conocidos. Por ello, lo encerraron en un cuartico y pusieron una barra de hierro pa’ que no pudiese abrir. El vejuco gritaba con todos sus pulmones: ¡Que ya están aquí, que ya están aquí! – ¿Quién está, Emiliano ? – le preguntaba el pastorcito desde afuera. –¡ Son ellos y han venido para acabar conmigo!

Finalmente, unos horas después, llegaron los refuerzos que Alfredo había llama’o, y se dirigieron pa’l cuarto. Al llegar, todo estaba calla’íto, y Alfredo andaba caga’o del pánico. Cuando abrieron la puerta encontraron al vejuco tratando de ahorcarse, pero lo que no eran capaces de entender es de dónde pudo sacar el mecáte que ató a su cuello, y cómo pudo subirse tan alto… además, la cuerda pendía del vacío.

Inmediatamente, lograron descolgar al tipo. El pastor explicaba que de alguna manera, al doncito le habían hecha’o alguna maldición, y que además, estaba muy carga’o de odio y resentimiento su corazón debido a su pasado, y tenía que soltar to’ ese peso pa’ poder quedar libre.

Como una especie de ritual, el pastor puso a Emiliano a desembuchar un montón de cosas, y a sacar a moco suelto to’ el dolor de su cora. Inmediatamente, Alfredo vio como salieron del cuerpo del viejo dos pelotas negras, como tratándose de unos espíritus que lo oprimían y lo atormentaban día y noche.

You May Also Like

Más recientes

Se robaron una nave con un cuerpo adentro

Un vehículo con un cadáver adentro fue roba'o mientras estaba estacionado frente a un local de cremaciones. El beta ocurrió el lunes en Jacksonville, Florida. Según reportó la poli, se ...
Leer Más

¡Romeo se dejó agarrar el paquete!

El cantante Romeo Santos subió a una de sus fanáticas al escenario durante un concierto, al igual que acostumbran muchos artistas, lo relevante del asunto fue que agarró una mano ...
Leer Más

Federer volvió a montarse en lo alto de la clasificación

Luego de que arrasó en el torneo de Rotterdam el convive Roger Federer está de nuevo como el más bravo del tenis mundial y así mandó al segundo puesto al ...
Leer Más

Fríos quedaron dos chorilandros

Dos malandros que tenían azotadas a personas por Los Yopales en El Tigre, se las vieron negras cuando les tocó frentear a un combete de la Policía Municipal de Simón ...
Leer Más