HAY AMORES QUE MATAN

María amaba con locura a su jevo, pero había sendo ‘e rollo la caraja era burda ‘e celosa, le revisaba el celular, lo llamaba a todas horas, si lo encontraba hablando con alguna compañera de la uni lo hostinaba y le preguntaba quién era, qué quería, por qué y para qué deseaba hablar con él. Hasta que un día el pana se cansó y le cortó las patas. De inmediato comenzó a preparar las maletas; María se paró detrás de él.
-¿A dónde vas?- le preguntó con voz temblorosa.
-Ya te dije que me voy. Me cansaste. No volveré nunca.
-Juro que voy a cambiar- suplicó ella-. Juro que no voy a seguirte ni revisarte el celular. Por favor…
-Ya prometiste eso varias veces. Ahora no hay vuelta atrás. Adiós.
El carajo salió como alma que lleva el diablo, dejando a la María derrotada llorando. Al rato llamó una amiga, y entre hipidos y sollozos María le contó el betamax.    -Conozco una bruja que puede hacer que Miguel vuelva a tus brazos- dijo la amiga después de un momento-.
-Yo no creo en esas cosas. Yo solo quiero morir.
-Vamos a verla, y después me cuentas.

*VISITA
En la tardecita fueron pa’ donde la bruja, que atendía en una casa por un barrio. La mujer, que olía muy mal y tenía un pañuelo anudado en la cabeza, luego de pararle oído al beta de María se dio vuelta y revisó entre las chucherías del cajón de su escritorio.
-Esto hará que tu novio vuelva antes de la medianoche, querida- le prometió, extendiéndole un frasco con un líquido blancuzco dentro-. Solo debes esparcir el contenido de este frasco sobre una fotografía de él, y tu novio te amará por siempre, hasta el fin de tus días.
Por no dejar Mary le echó el líquido como dijo la hechicera y se sentó sobre el sofá a esperar. A eso de las diez de la noche, llamaron por teléfono.
-¿Jorge?- dijo ella con alegría.
-¿María?- dijo una voz desconocida, que la desorientó por completo-. Habla Roberto, un amigo de tu novio. Hubo… hubo un accidente. Al mediodía. Un choque en la carretera. Él no sobrevivió.
-¿Qué?- dijo la chica envuelta en un lagrimero-. ¿De qué estás hablando?
-Pero eso no es todo- dijo Roberto-. Su cadáver desapareció. Estaba en la morgue, y alguien se lo llevó hace un rato. No saben cómo ocurrió, pero el asunto es que…
La chica soltó el teléfono y se desmayó.

*SUSTO
Se despertó tiempo después, con el llamado del portero eléctrico. Se incorporó y miró la hora del celular. Eran las once y media de la noche. De repente recordó la llamada y que Jorge estaba muerto y su cadáver desaparecido de la morgue. ¿Acaso no estaría viviendo una interminable pesadilla?
El timbre no paraba de sonar, y María, con la cabeza aún mareada, se acercó al el teléfono del portero y miró la pantalla. Había algo allí abajo, en el porsche. Estaba cubierto de polvo y tenía las ropas destrozadas: miraba hacia la cámara con una fijeza espantosa. Era su novio pero estaba vuelto chica, su cara se había deformado y parecía una especie de embudo. No dejaba de mirarla a través de la cámara, con ojos implorantes, y entonces fue que Mary recordó las palabras de la bruja: “Te amará por siempre, hasta el final de tus días…”.

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